DETRÁS DE LA CÁMARA

¡Hola! Soy Delfín Sarasa, el autor de todas las fotografías que puedes ver en esta página. Te voy a contar mi historia. Pero antes de empezar os hago un spoiler: NO soy fotógrafo profesional. Soy un amante de la fotografía que admira profundamente a todos los fotógrafos que pueden vivir de ello.

Ahora sí, empezamos. Toda esta locura comenzó en 2014. Tras estar viendo durante varios años muchas fotografías relacionadas con la Semana Santa de Zaragoza (mi ciudad), mi familia me regaló por mi veinte cumpleaños un curso de fotografía con uno de los fotógrafos más conocidos de ese mundo. Y todo empezó ahí.

Poco a poco fui descubriendo que la fotografía era la mejor forma de expresar aquello que no puedes hacer con palabras. ¡Parece una frase de película! Pero es justo lo que pienso. Desde que hice mi primer contraluz, el primer desenfoque… Ya no puedo salir a descubrir un lugar sin llevar mi cámara encima.

Al principio hacía las fotografías y no sabía muy bien por qué de repente salía una fotografía totalmente oscura si eran las 2 de la tarde y hacía un sol radiante. La verdad es que los inicios de cualquier aficionado a la fotografía son complicados pero nunca me voy a arrepentir del paso que dí. Supongo que la frase “cada uno recoge lo que siembra” a veces se cumple.

¿Quién me iba a decir a mí que iba a conseguir tres premios de fotografía relacionados con la Semana Santa? ¿Quién me iba a decir a mí que sería el ganador de un concurso de Zaragoza Turismo? ¡Es una locura!

Seguramente el punto de inflexión de toda esta historia fue: 2018.

Llevaba varios años fotografiando la Semana Santa de Zaragoza y mi cuerpo pedía cada vez más salidas. Más fotografías, más retos. Siempre he admirado las fotografías que se hacen en grandes escenarios, con mucha gente a tu alrededor. Fotografías que ves en Instagram y piensas… ¿Pero dónde se ha metido el fotógrafo para hacer esto? Esas fotografías que miras y recuerdas la canción que estaba sonando.

Cómo no, quise ir a lo grande sabiendo que tenía un NO esperándome en la puerta. Sabía que un fotógrafo aficionado no iba a poder acceder a algo así, pero quise intentarlo hasta el último instante.

Fiestas del Pilar 2018. Os puedo asegurar que la primera noche de conciertos que abrió David Bustamante no la voy a olvidar nunca. Sí, fue el punto de inflexión. Esos días son inolvidables. Una experiencia que me dejaron vivir y que cambió mi forma de ver el mundo de la fotografía. La satisfacción del deber cumplido. De recoger lo que llevas sembrando durante años, es lo mejor de todo esto.

El proyecto de EspacioZity es algo que no voy a olvidar nunca.

Tras esos días, me lancé a probar en otros lugares. Confió en mí una sala de Zaragoza parar cubrir la vuelta a los escenarios de Despistaos. Posteriormente, la Fundación Sesé confió en mí y pude acudir a su gala benéfica. y así terminó 2018. Pero 2019 no iba a ser menos. Poco a poco salieron más eventos. Y todos igual de importantes porque cada uno de ellos tenía algo especial. Algo distinto que me ilusionaba.

Entré por primera vez al Auditorio de Zaragoza con una cámara para cubrir a Hombres G, días después de asistir al concierto de Crystal Fighters en mi primera visita acreditado al Teatro de las Esquinas. Casualidades de la vida que ese día pude estar por primera vez con uno de los mejores fotógrafos que he conocido en esta historia.

Cuando llegó octubre, tenía la gran duda de saber si esto iba a terminar aquí. Si iba a ser un año para recordar, o iba a poder seguir contando mis historias con las fotografías. Volvieron las Fiestas del Pilar. Y si, confiaron de nuevo en mí. La locura seguía más viva que nunca.

Terminaron las fiestas, y nada más terminar volvió a venir la Fundación Sesé con su gala benéfica y pude asistir por segundo año consecutivo a su gala. Pero es que terminé el año con la visita al Teatro Principal para cubrir el evento de los Premios Labordeta y con un concierto de dos ex-triunfitos en el Auditorio de Zaragoza.

¿Con qué me quedo de todo esto? Con la historias que he vivido hasta hoy. Con el cariño que he recibido en este tiempo por las personas que han hecho posible este proyecto (y las que quedan por venir). He visto gente editando fotografías en el suelo de un recinto para enviarlas a redacción. He visto la tensión previa que vive un artista antes de subirse al escenario. He fotografiado el esfuerzo de una persona llegando a la línea de meta tras 200km en bicicleta. Me he ido fuera de Zaragoza a fotografiar a mi grupo favorito.

Y cientos de cosas que me quedo para mí. Momentos, instantes que nunca voy a olvidar y que me hacen seguir admirando día tras día el esfuerzo que supone esta profesión.

Gracias a tod@s los que han aportado algo, porque yo sólo no lo habría conseguido.

Ojalá algún día…

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