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María Escarmiento convierte la Sala López en una rave

María Escarmiento llevó Forever On Tour a la Sala López de Zaragoza: hyperpop, electrónica y una fiesta de club que mantuvo a la sala en movimiento.

María Escarmiento convirtió este viernes la Sala López de Zaragoza en una pista de baile. En la parada zaragozana de Forever On Tour, la madrileña combinó pop, hyperpop y una electrónica de vocación nocturna ante una Sala López muy concurrida y un público que respondió desde el primer minuto. La hora era temprana para una propuesta tan de club; la fiesta, sin embargo, no necesitó esperar a la madrugada.

María Escarmiento en Zaragoza: una rave a las ocho y media

El arranque fue directo y potente, sin calentamiento previo. María apareció con una sudadera cuya capucha se iluminaba, brazaletes de luz y un micrófono personalizado con una clave de sol como adorno. La iluminación y una puesta en escena trabajada terminaron de situar al espectador en una estética de club, a medio camino entre el concierto de pop y la fiesta rave.

Su música es muy maquinera, sí, pero ese ritmo elevado no acabó resultando monótono. Las bases cambiaban, las melodías encontraban hueco y el cuerpo pedía moverse. Tampoco se quedó en la imagen de una DJ pinchando ni en la de una cantante que se limita a poner voz sobre pistas: el espectáculo funciona precisamente por la combinación de ambas formas de entender el directo. Con el autotune plenamente integrado en su propuesta, María sostuvo el escenario durante hora y media sin perder impulso.

La respuesta ayudó. Las primeras filas estaban especialmente arriba y el ambiente se extendió por la sala, que presentaba una imagen muy concurrida. A los quince minutos aproximadamente, después de haberse ganado ya al público, llegó el momento de presentarse y empezar a introducir algunos de los temas.

De Forever a los guiños al pop más reconocible

La actuación se apoyó en Forever, su álbum de doce canciones publicado en febrero, pero también recorrió otras etapas del repertorio. Sonaron, entre otras, Pretty Girl Swag, xq tan wapa tú?, Bolso Valentino, Iconic, Llaman y llaman y llaman, Parques flores y gente y Siempre juntas. No fue una simple traslación del disco: las canciones se encadenaron con una lógica de sesión, manteniendo una energía de baile que dejaba poco descanso.

Hubo espacio incluso para una versión acelerada y electrónica de 6 de febrero, de Aitana. No es una ocurrencia improvisada de esta fecha: María ya había llevado esa canción a su terreno en otros directos. Escuchar un éxito del pop reciente pasado por su filtro maquinero sirvió para entender bien su fórmula: elegir una melodía reconocible y desplazarla hacia una pista muy distinta de la original.

También apareció Anatomía de una Estrella, el tema que comparte con Ruslana, y Son de amores, su remix de la canción de Andy y Lucas. También destacó lo especial de esta parada en Zaragoza para Vau Boy, productor nacido en la ciudad que también estuvo al frente de la mesa durante el concierto. De nuevo, una referencia popular se transformaba en algo inequívocamente suyo, sin tratar el original como una pieza intocable.

Un directo de luces, humor y mucha complicidad

Entre canciones, María dejó salir un humor cotidiano que encaja con la cercanía de sus letras. Una de sus intervenciones comentó lo duro de digerir y complicado que es ver por la TV un desahucio mientras te tienes que pelear con el batch cooking. Es una forma de hilar asuntos que tampoco necesitan convertirse en poemas solemnes para conectar: a veces una frase sencilla y bien colocada se mete en tu cabeza tanto como un estribillo.

En varios momentos se sumó al micrófono Fran Laoren, que aportó una segunda voz y complicidad escénica a un espectáculo que no descansaba solo en las bases. Desde la mesa, Vau Boy sostuvo el pulso electrónico y se implicó especialmente en la recta final, llevando el componente de club hasta el cierre.

El tratamiento electrónico de la voz es una elección estética, no algo que este espectáculo esconda. Aun así, queda una pequeña curiosidad: escuchar alguna pieza más desnuda, sin esa capa, habría permitido apreciar otra cara de una cantante que también ha demostrado tener recursos vocales fuera de ese sonido. No desmerece lo que se vio en la López; es más bien una posibilidad que su directo todavía podría explotar. Desde luego, este directo funciona muy bien.

Iconic y un final sin levantar el pie

Tras unos 55 minutos, María dejó momentáneamente el escenario mientras continuaba sonando la electrónica. Regresó con unas gafas de sol muy reconocibles en su imaginario para abordar Iconic. La recta final dejó además Bolso Valentino, mientras Siempre juntas llegó precedida de una confesión sobre lo feliz que se siente cantando esa canción en este momento de su vida.

Pasada la hora y veinte de actuación, anunció que quedaban dos canciones y agradeció el trato recibido en Zaragoza, con el deseo de regresar. El cierre fue v4mos a la fiest4 (se puede prender…!!!), tema compartido con Fran Laoren y Vau Boy: Vau Boy a pleno rendimiento desde la mesa, María desatada y Fran Laoren sumándose a un último baile que llevó al extremo la idea de espectáculo que había propuesto desde el principio.

Crónica: Delfín Sarasa · Fotografías: DelfínJSF.

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Delfín Sarasa

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