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Lleno absoluto en la primera jornada del Vive Latino

El Vive Latino recuperó todo su pulso ante 22.000 personas pese al calor. De El Practicante a Modelo, el viernes recorrió 16 conciertos y varias generaciones de música.

El Vive Latino volvió a sentirse plenamente vivo en su primera jornada. Un total de 22.000 personas acudieron este viernes al Espacio Expo pese a las altas temperaturas, en un arranque marcado por la presencia masiva de público desde primera hora. La llama del festival volvió a encenderse mucho antes de que cayera el sol.

No hubo que esperar a los grandes nombres del cartel para encontrar ambiente. A las cinco de la tarde, cuando el calor todavía convertía cada trayecto entre escenarios en una pequeña prueba de resistencia, ya había miles de personas buscando su primer concierto. Esa imagen temprana terminó siendo una de las claves del día: el público no llegó únicamente para Amaia, Loquillo o M-Clan, sino para vivir el festival completo.

Con tres escenarios funcionando y numerosos solapamientos, ninguna ruta permitía verlo todo. La jornada se construyó a base de elecciones, carreras y despedidas antes de tiempo, pero también dejó un recorrido musical mucho más rico que una simple sucesión de cabezas de cartel.

El calor no pudo con los primeros conciertos

El Practicante tuvo la responsabilidad de poner en marcha Escena VL cuando el sol todavía golpeaba con fuerza. El nuevo nombre del proyecto encabezado por Nelson Benito abrió el festival desde el rock y la experiencia de músicos con largo recorrido en Aragón. «De cero» sirvió casi como una declaración para esta nueva etapa, aunque el concierto tampoco rompió por completo con el camino anterior y recuperó «Entre tus huesos y mi piel».

Poco después, Niña Polaca llevó sus guitarras al escenario Caja Rural de Aragón. El público comenzó a cantar con «Mucho tiempo contigo» pese a la hora y la temperatura, mientras «Los días malos» confirmó que el repertorio del grupo ha crecido lo suficiente como para funcionar con naturalidad ante una audiencia festivalera.

La tarde planteó después una de sus primeras decisiones difíciles. Volador regresaba ante el público de Zaragoza quince años después de su separación, convirtiendo su concierto en algo más que una actuación temprana. Volver a escuchar «Lejos de la tristeza» en casa dio al reencuentro el peso emocional que merecía; «El poeta eléctrico» terminó de desatar el entusiasmo de un público ya muy numeroso.

Al mismo tiempo, Julieta Venegas hacía del escenario Ambar un enorme cancionero compartido. Su acordeón y unas canciones instaladas desde hace años en la memoria del pop latino fueron suficientes para vencer al calor. «Andar conmigo» abrió la puerta a los primeros grandes coros; «Lento» y «Limón y sal» los ampliaron, y con «Me voy» ya cantaba prácticamente todo el escenario. A esas alturas, la asistencia anticipaba que el viernes iba a ser muy grande.

Pignoise abrió camino hacia el éxito de Amaia

Pignoise apeló a una nostalgia inmediata, de esas que no necesitan presentación. Empezaron recordando «Oliver y Benji» antes de que «Nada que perder» devolviera al público a una etapa muy concreta del pop-rock español. Los estribillos de «Te entiendo» siguen funcionando y «Sigo llorando por ti» terminó de demostrar que el grupo sabe convertir su cancionero en combustible para un festival.

Después llegó Amaia, una de las grandes triunfadoras del viernes. Su actuación reunió a una de las mayores concentraciones de público del día y confirmó que su propuesta ha crecido hasta ocupar con naturalidad un escenario de estas dimensiones. La emoción contenida de «Yamaguchi» convivió con la inmediatez de «Tengo un pensamiento»; también hubo espacio para recuperar «Bienvenidos al show» y demostrara hasta dónde ha crecido su directo.

El éxito de Amaia no estuvo únicamente en el número de personas congregadas. La audiencia hizo suyo el concierto y acompañó las canciones con una atención poco habitual en un recinto tan amplio. La navarra salió reforzada como uno de los nombres centrales de esta edición.

Mientras el escenario principal concentraba las miradas, El Kuelgue proponía en Escena VL un camino completamente diferente. La banda argentina volvió a mezclar teatralidad, humor y cambios de estilo. «Sinoca» dejó claro desde dónde partía el juego y «Hola precioso» terminó de conquistar a quienes habían abandonado durante un rato la ruta evidente para encontrarse con una propuesta difícil de encasillar.

Lleno absoluto en la primera jornada del Vive Latino, DelfinJSF

M-Clan, Ed Maverick y el eterno Loquillo

Con el recinto ya completamente lanzado, M-Clan tomó el escenario Caja Rural de Aragón para celebrar tres décadas de carretera. La voz de Carlos Tarque se impuso en «Llamando a la Tierra» y llevó el concierto hacia el terreno emocional con «Miedo» y «Quédate a dormir». Pero el momento inevitable llegó con «Carolina»: miles de personas cantaron uno de los estribillos más reconocibles del rock español y dejaron una de las imágenes musicales del viernes.

En paralelo, Ed Maverick bajó las pulsaciones desde Escena VL sin perder intensidad. La fragilidad de «Fuentes de Ortiz» ofreció un contraste radical frente al rock que dominaba otros puntos del recinto, mientras «Ropa de bazar» recordó que el puente con Latinoamérica también puede construirse desde canciones íntimas, capaces de pedir atención en medio de un festival multitudinario.

El escenario Ambar quedó después en manos de Loquillo. Vestido de negro y respaldado por una banda de enorme solvencia, abrió con «En las calles de Madrid» y fue recorriendo una trayectoria que parece inagotable. «El hombre de negro» reforzó su pose de predicador del rock; después, «El rompeolas» y «Rock and Roll Star» atravesaron generaciones sin necesidad de actualizar su discurso para resultar vigentes.

Loquillo dominó el escenario desde el oficio y la actitud. No fue una visita sostenida únicamente por la nostalgia: canciones como «El ritmo del garaje» o «Feo, fuerte y formal» siguen encontrando una respuesta inmediata. El cierre extendido de «Cadillac solitario» puso el broche a un concierto concebido para el disfrute de quienes sabían perfectamente lo que habían ido a buscar.

De Plastilina Mosh al gran espectáculo de Rigoberta Bandini

Plastilina Mosh llevó a Escena VL la irreverencia de la avanzada regia. Su mezcla de rock, electrónica, funk y sentido del humor sigue escapando de cualquier clasificación sencilla. «Mr. P-Mosh» ejerció como puente con una parte esencial de la música alternativa mexicana y «Peligroso Pop» volvió a sonar tan juguetona como imprevisible.

El relevo más multitudinario llegó con Rigoberta Bandini. Su directo convirtió el escenario Caja Rural de Aragón en una celebración colectiva en la que convivieron ironía, emoción y una puesta en escena pensada para no conceder descansos. «In Spain We Call It Soledad» volvió a funcionar como desahogo generacional, «Pamela Anderson» representó su etapa más reciente y «Perra» preparó el terreno para «Ay mamá», ya transformada en un himno que el público reconoce desde el primer segundo.

Rigoberta encontró un recinto completamente entregado y llevó el viernes hasta ese punto en el que la crónica deja de pertenecer únicamente al escenario. El público cantó, bailó y convirtió cada estribillo en parte del espectáculo.

Sanguijuelas del Guadiana y Rawayana conducen la madrugada

Sanguijuelas del Guadiana apareció pasada la medianoche como una de las bandas que mejor explican el momento actual de la música española. «100 amapolas» concentró esa mezcla de orgullo rural, rock, rumba y raíz popular antes de que «Revolá» confirmara que su crecimiento no responde a una moda pasajera. Incluso a esas horas encontraron un público con ganas de seguir descubriendo.

El escenario principal quedó después para Rawayana, encargados de llevar el baile hasta bien entrada la madrugada. «Dame un break» abrió la puerta a su mezcla de reggae, funk, ritmos caribeños y pop; «High» encontró al público completamente dentro del concierto y «Veneka» convirtió el cansancio acumulado en movimiento.

A las dos de la mañana llegó la última gran elección. La Chiva Gantiva tomó Escena VL con la percusión y el mestizaje como motores. «El ritmo lo llevo yo» hizo honor a su título y «Despegue» mantuvo abierto el vínculo colombiano del festival cuando ya parecía imposible encontrar más energía.

Al mismo tiempo, Modelo cerraba el escenario Caja Rural de Aragón jugando en casa. Jorge Doherty y Batz trasladaron al recinto el espíritu callejero con el que comenzaron en Brighton, apoyados en el ukelele, la percusión y una forma de entender el directo que busca borrar la distancia con el público. «Caída libre» mostró su evolución hacia un sonido más festivalero y «Por todo lo que haremos mañana» completó el recorrido aragonés de una jornada que también había comenzado con músicos de la tierra.

El Vive Latino continúa hoy

La primera jornada no puede resumirse únicamente en sus 22.000 asistentes. Su verdadero éxito estuvo en ver muchísima gente desde primera hora, soportando un calor extremo y moviéndose entre escenarios hasta la madrugada. El festival recuperó la sensación de acontecimiento y volvió a encontrar ese pulso que convierte la Expo en una ciudad musical durante dos días.

Amaia salió como una de las grandes triunfadoras, Loquillo defendió la permanencia del rock, M-Clan reunió miles de voces alrededor de «Carolina» y el resto del cartel sostuvo una jornada mucho más amplia que sus nombres principales. Desde El Practicante hasta Modelo, todos aportaron una pieza distinta al viernes.

Ahora le toca al sábado mantener la llama. Guitarricadelafuente, La M.O.D.A., Siloé, Ojete Calor, La Plazuela y Buena Vista All Stars, entre otros, tomarán el relevo. Los cruces pueden consultarse en la guía interactiva de horarios.

Después de un primer día así, la segunda jornada no puede ser menos. El listón ya no lo marca únicamente el cartel: lo marca un público que el viernes volvió a encender por completo la llama del Vive.

(Más fotografías pronto…)

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Delfín Sarasa

Cobertura cultural, musical y fotográfica.

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